lunes, 22 de enero de 2018

La tienda de Geniani (Luis Paret y Alcázar)


Paret pinta este cuadro en 1772 para el infante Don Luis de Borbón, hermano del rey Carlos III, en cuyos inventarios aparece denominada como “La tienda de Geniani. Geniani era uno de los muchos italianos que vendían artículos de moda en Madrid en esa época. Este interior, de gran realismo, técnica refinada y pincelada precisa, pleno de anécdotas, es considerado como la obra maestra de Paret y del rococó español. (texto extraído de la cartela que figura junto al cuadro en el Museo Lázaro Galdiano)

jueves, 18 de enero de 2018

Muchacha asomada a la ventana (Salvador Dalí)


Pintada en 1925, estamos ante la que quizás sea la obra más conocida de los años juveniles de Dalí, y junto con Espalada de muchacha, del mismo año, constituyen las obras maestras de la serie Anna María. Actualmente forma parte de la exposición permanente del Museo Nacional de Arte Reina Sofía de Madrid. Fue presentada en la Exposición de Arte Catalán Moderno que organizó “El Heraldo de Madrid” en enero de 1926 y logró una aprobación unánime por parte de la crítica y del público. El tratamiento de la figura de su hermana Anna María es magistral. Dalí pone de manifiesto la tendencia a la nueva objetividad donde la corporeidad de la protagonista, la sequedad de la composición, el dominio técnico y la combinación de espacios ocupados con vacíos, son los valores más importantes de esta obra.

lunes, 15 de enero de 2018

El baño del caballo (Joaquín Sorolla)


Llamado en principio “El caballo blanco”, es uno de los cuadros más significativos de Sorolla, en el que se refleja esa sinfonía de blancos y azules tan características de sus obras realizadas en la playa del Cabañal de Valencia en 1909. Compositivamente muestra también un recurso muy frecuente en la obra del pintor, como es el uso de un punto de vista alto, que aquí se sitúa a la altura del joven que tira de la brida del caballo, creando un primer plano largo que relega la línea del horizonte a una banda estrecha en la parte superior del lienzo. De este modo el pintor evita el deslumbramiento que produciría el cielo luminoso y se concentra en la orilla, llena de efectos de interés visual; los reflejos de la luz sobre los cuerpos y el agua, y las sombras sobre la arena. (texto extraído de la Guía del Museo Sorolla)