miércoles, 14 de septiembre de 2011

Retrato del duque de San Carlos (Goya)


En 1814 la Junta del Canal Imperial de Aragón encarga a Goya que pinte los retratos del rey Fernando VII y del duque de San Carlos. Al año siguiente realiza este último por el que cobra la cantidad de 19.080 reales de vellón. Magnífico retrato de cuerpo entero, está considerado como uno de los mejores retratos masculinos del pintor de Fuendetodos.  La figura de Don José Miguel de Carvajal y Vargas, duque de San Carlos, aparece destacada sobre fondo oscuro, neutro, fuerte y asordado y un suelo de tonalidades ocres. La composición se establece en base al cruce de las líneas formado por los brazos, piernas, sombrero y bastón, con lo que Goya logra dotar a la figura de un sólido volumen a la vez que hace que el retrato gane en espacio.
El Duque viste uniforme de funcionario con medias blancas, casaca y calzón negro adornados con entorchados y diversas condecoraciones. En la mano derecha lleva un memorial y bicornio bajo el brazo, y con la izquierda se apoya con gracia en el bastón de mando. El gran toque de efecto se consigue con el brillante fajín rojo que atrae, por su fuerte colorido, la atención del espectador. La prestancia de la figura se consigue situando en un punto de vista bajo al espectador. En el rostro, su saliente mandíbula y su acusada miopía queda disimulada por la vista de perfil, de manera que su escaso atractivo queda enmascarado con gran maestría.


Don José Miguel de Carvajal y Vargas, duque de San Carlos, mantuvo fidelidad a Fernando VII durante toda su vida, por lo que el rey le recompensó nombrándole Secretario de Estado, segunda autoridad del Reino. Además fue director del Banco de San Carlos y de la Real Academia Española, y embajador en Paris y Viena. Se encargó de las depuraciones políticas en la época absolutista y fue quien firmó la exoneración de Goya de todos sus cargos de afrancesado. Quizás por ello el artista se esmeró de manera especial en este retrato.

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