lunes, 20 de agosto de 2012

La caída de los ángeles rebeldes (Pieter Brueghel el viejo)


En esta obra Brueghel despliega toda su imaginación creando seres insólitos mediante la arbitraria combinación de los más diversos elementos humanos, animales e incluso vegetales. Monstruosas criaturas, patéticas y ridículas al mismo tiempo, deben de encerrar las más extrañas significaciones, los más rebuscados simbolismos en los que no se puede penetrar porque sólo la mente del pintor poseía la clave para su comprensión.


Entre este caos, el arcángel San Miguel con coraza, espada, escudo y manto flotante, se acomoda a la iconografía tradicional, aunque estilizándola hasta el límite, al igual que el resto de ángeles que planean en el espacio superior bajo el limbo luminoso que representa el cielo. Bajo los golpes de sus armas y el estruendo de largas y curvadas trompetas está el torbellino de demonios resistiéndose a precipitarse al abismo.


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